Hola.
Ha pasado mucho tiempo ya desde la primera vez que nos vimos.
Fue hace mucho, y te vi de lejos,
pero te reconocí al instante.
Me has acompañado en momentos duros, difíciles,
siempre has estado ahí, para bien o para mal,
y me he dado cuenta de algo;
te odio.
Ha pasado mucho tiempo ya desde la primera vez que nos vimos.
Fue hace mucho, y te vi de lejos,
pero te reconocí al instante.
Me has acompañado en momentos duros, difíciles,
siempre has estado ahí, para bien o para mal,
y me he dado cuenta de algo;
te odio.
Tu sola presencia me hace querer ahogarme en un mar de lágrimas,
igual que has inundado mi mente.
Eres el origen del mal, el verdugo que maneja los hilos.
Omnipresente cual dios, todo el mundo obedece tus delirios,
alimentados por la rabia que causa tu gran creación.
Todo cae de rodillas a tus pies,
pero no vas a poder conmigo.
igual que has inundado mi mente.
Eres el origen del mal, el verdugo que maneja los hilos.
Omnipresente cual dios, todo el mundo obedece tus delirios,
alimentados por la rabia que causa tu gran creación.
Todo cae de rodillas a tus pies,
pero no vas a poder conmigo.
Puedes golpearme con fuerza, cortarme las alas,
atarme de brazos y piernas.
Puedes mostrarme tu poder, hacerme sentir diminuto e indefenso.
Llevas mucho tiempo manejando mi vida, determinando mis pensamientos.
Marcas cada paso, y no es suficiente para ti,
pero eso se ha acabado.
atarme de brazos y piernas.
Puedes mostrarme tu poder, hacerme sentir diminuto e indefenso.
Llevas mucho tiempo manejando mi vida, determinando mis pensamientos.
Marcas cada paso, y no es suficiente para ti,
pero eso se ha acabado.
Ya lo sabes, esto es la guerra.
Has causado muchas, pero nunca te has enfrentado a una.
Desde que llegaste a mi vida, hermano, compañero, has tenido el control.
Y te odio, profundamente.
Sin embargo, debo darte las gracias.
Me has mostrado la crueldad de mi mente, el odio del mundo.
Me has educado más que cualquier escuela.
Me has demostrado, que sin ti, no hubiese movido un solo dedo.
Has causado muchas, pero nunca te has enfrentado a una.
Desde que llegaste a mi vida, hermano, compañero, has tenido el control.
Y te odio, profundamente.
Sin embargo, debo darte las gracias.
Me has mostrado la crueldad de mi mente, el odio del mundo.
Me has educado más que cualquier escuela.
Me has demostrado, que sin ti, no hubiese movido un solo dedo.
Y cuando vuelvas, con más fuerza que nunca,
cuando no haya forma de enfrentarte,
y lo más sensato sea rendirme, no tendré por qué hacerlo.
Porque me has demostrado, compañero,
que no sirve de nada temerte,
aunque el mundo te conozca como Miedo.
cuando no haya forma de enfrentarte,
y lo más sensato sea rendirme, no tendré por qué hacerlo.
Porque me has demostrado, compañero,
que no sirve de nada temerte,
aunque el mundo te conozca como Miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario