lunes, 21 de diciembre de 2015

Hogar

Recuerdo que antes vivía en una casa, no muy grande ni lujosa,  más bien vieja.
El color ocre de sus paredes me repugnaba,  y lamentaba el hecho de que mi cuarto no tuviese ventana.
A lo largo de los años,  he pasado por tres de sus habitaciones,  y finalmente,  conquisté la segunda más grande, que a día de hoy me sigue aguantando.
El sótano también ha visto pasar fiestas con amigos y familiares,  incluso me está acogiendo mientras escribo esto,  con apenas dos dedos,  en la pantalla de mi teléfono.
Esta casa ha visto a dos nuevos inquilinos llegar,  uno rubio y otro con mucho más pelo.
También ha aguantado riñas,  discusiones,  alegrías y celebraciones.
Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde aquellos tiempos de color ocre.  Ese espantoso tono de las paredes abandonó esta casa a mediados del verano pasado; y no sé si lo echo de menos. No por que me gustase, eso ni en sueños; tampoco porque no me guste el nuevo. Pero en aquellos tiempos, aquellos tiempos de color ocre,  no había cabida en mí para la tristeza. Esas paredes me vieron crecer,  caer y volver a levantarme. Esas paredes me sostuvieron cuando lloraba frente a ellas,  porque me habían visto en mis mejores momentos. Y temo que los nuevos colores que visten mi casa,  mi hogar,  se lleven una mala impresión de mí, y me abandonen cuando ni yo mismo sepa sostenerme en pie.
Ahora miro esta casa, y siento que nunca he vivido aquí. Que este no es el hogar que un día fue.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Cambio

Y todo ardió,
se volvió ceniza; 
el calor,  frío;
y el hasta pronto,
hasta nunca.

martes, 15 de diciembre de 2015

Declaración

Hola.
Ha pasado mucho tiempo ya desde la primera vez que nos vimos.
Fue hace mucho, y te vi de lejos,
pero te reconocí al instante.
Me has acompañado en momentos duros, difíciles,
siempre has estado ahí, para bien o para mal,
y me he dado cuenta de algo;
te odio.
Tu sola presencia me hace querer ahogarme en un mar de lágrimas,
igual que has inundado mi mente.
Eres el origen del mal, el verdugo que maneja los hilos.
Omnipresente cual dios, todo el mundo obedece tus delirios,
alimentados por la rabia que causa tu gran creación.
Todo cae de rodillas a tus pies,
pero no vas a poder conmigo.
Puedes golpearme con fuerza, cortarme las alas,
atarme de brazos y piernas.
Puedes mostrarme tu poder, hacerme sentir diminuto e indefenso.
Llevas mucho tiempo manejando mi vida, determinando mis pensamientos.
Marcas cada paso, y no es suficiente para ti,
pero eso se ha acabado.
Ya lo sabes, esto es la guerra.
Has causado muchas, pero nunca te has enfrentado a una.
Desde que llegaste a mi vida, hermano, compañero, has tenido el control.
Y te odio, profundamente. 
Sin embargo, debo darte las gracias.
Me has mostrado la crueldad de mi mente, el odio del mundo.
Me has educado más que cualquier escuela.
Me has demostrado, que sin ti, no hubiese movido un solo dedo.
Y cuando vuelvas, con más fuerza que nunca,
cuando no haya forma de enfrentarte,
y lo más sensato sea rendirme, no tendré por qué hacerlo.
Porque me has demostrado, compañero,
que no sirve de nada temerte,
aunque el mundo te conozca como Miedo.









lunes, 23 de noviembre de 2015

Gris

Las aves cantan,
las gentes ríen,
las flores brillan
en mil colores;
y yo, 
yo las vi morir.

Tornarse en grises,
perder la fuerza.
Las aves lloran, 
las gentes, tristes;
y yo, 
yo las vi morir.

El mundo gira, 
sonríe el cielo.
Las aves vuelan,
las gentes viajan;
y yo, 
yo las dejé ir.

Todos olvidan
que aquellas flores
llenas de vida,
fueron por mí;
y yo, 
yo las dejé ir.

Es el capricho
de un viejo joven,
que busca un ramo
para su amante;
y yo,
yo las vi morir.

El tiempo pasa, 
mi compañero,
de su esperanza
dejó un gran rastro;
y yo, 
yo las dejé ir.

La muerte, amiga, 
amada,  hermana.
La muerte busca
su amor eterno;
y yo,
yo debo partir.

Volver a casa, 
jardín de flores
perfectas,  llenas
de belleza gris.
Y yo,  yo mismo,
con ellas he de morir.







lunes, 19 de octubre de 2015

Silencio

Callarse.
Callarse y no decir nada.
El reinado oscuro,  etéreo,
sin sonido ni palabra, 
mas lleno del más puro
sentimiento.
Callarse.
Temor,  arrepentimiento,
amor, furia,  sufrimiento.
Encerrados bajo llave,
custodiados por el eco
sordo y ciego.
Callarse.
Palabras de blanco fuego.
Aquellas que son forjadas
por martirio y desaliento,
cuyas llamas congeladas
son veneno.
No callarse.
Despertar del vago sueño,
dueño de mis pensamientos.
Que en polvo se desvanece
al pronunciar su último aliento;
el silencio.

domingo, 18 de octubre de 2015

Juramento

Prometo que este pesar, 
no sufro por amor al viento.
Yo navego hacia el momento
en que lo dejaré atrás.

Y juro no beber más,
por muy cansado y sediento,
de este salado tormento
que finge curar; el mar.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Bloqueo

Llevo días teniendo un bloqueo. Millones de ideas cruzando mi mente,  y pocas formas de expresarlas. A veces tan endebles que se te"rminan olvidando.  Proyectos planeados esperando a ser comenzados.  Frustración ante un bolígrafo, un teclado,  un papel o una pantalla. Un bloqueo.
Sin embargo, hace apenas media hora,  me han dado un gran consejo. Básicamente, un amigo llamado Aitor me ha propuesto una situación, un comienzo.  Lo ha dejado a medias,  y he seguido. Improvisación. Ha quedado algo curioso, y he decidido compartirlo.
Había una vez un joven caminando por el monte.  Le habían encargado repartir una pizza en la casa más alta.  Era joven, por lo que iba andando. Al llamar al timbre,  nadie le contestó. Miró alrededor, no había nadie, ni luz.  Supuso que era una broma telefónica, así que dio media vuelta. A medio camino de regreso...
A medio camino de regreso,  le entró hambre,  y decidió abrir la pizza para comersela.
Al darle el primer bocado,  comenzó a marearse,  y cayó al suelo. Se le nubló la vista,  y al recuperarse, contempló un mundo nuevo a su alrededor.  Palmeras color púrpura albergaban nidos de aves que ladraban.  Vio un pato con ruedas cruzar la carretera,  decorada con un ridículo estampado de cuadros. Alzó la vista,  y sobre él, un cielo rosa con nubes color verde claro decoraban el horizonte.  El mar,  color anaranjado, dejaba ver coches que lo cruzaban. Dirigió la mirada a la casa de su encargo,  y vio que seguía exactamente igual que antes, rodeada de penumbra.
Volvió a morder aquella pizza,  pero todo seguía igual.  Todo menos su sabor. Era horrible ahora,  como morder tela. Sin embargo,  la guardó. Dio la vuelta,  dispuesto a ir a aquella casa.  Al llegar,  una voz se escuchó desde dentro. La puerta se abrió sola,  de un violento portazo,  dejando ver una simple y vulgar mesita con una manzana azul.
La mordió, y no pudo creer lo que sintió. Todo a su alrededor se llenó de color,  como el resto del mundo. La manzana sabía igual que aquella pizza. Esa pequeña casa aumentó diez veces su espacio,  aunque por fuera pareciese igual.
El repartidor recordó su misión: llevar aquella pizza.  La soltó sobre una mesa,  y al pestañear,  todo volvió a la normalidad. Salió de aquella casa sin dificultad,  pero no advirtió una cosa. Desde que mordió aquella pizza,  esa pizza que nunca debió morder, su vida dio un inmenso cambio, para bien o para mal.
Un hombre fue enviado a entregar aquella pizza,  pero de esa casa salió una mujer. Fin.
Esto ha surgido de la improvisación. Improvisación que ha ayudado a sacarme de un bloqueo,  un bloqueo bastante frustrante. Gracias por leer.

jueves, 27 de agosto de 2015

Opresión

Lo veo venir. Si esto tiene una mínima repercusión, bastante gente se me lanzará al cuello con sus peticiones de respeto, devaluando mi opinión por ser el "hombre heterosexual privilegiado" que no soy, o simplemente por pensar como pienso. Esa misma gente que se cuelga el estandarte de la libertad de expresión, que pide respeto por ser como son. Me resulta bastante irónico. Cómo el oprimido, el que sabe lo que es sufrir prejuicios, el que quiere terminar con esa injusticia, es capaz de iniciar una cruzada similar desde su bando. El revanchismo es inútil y nocivo para todos. ¿De qué serviría una sociedad donde los papeles no están igualados, sino invertidos?
La opresión es algo real. Gente que oprime, gente oprimida. Hombres superiores a las mujeres, heterosexuales superiores a los homosexuales, y muchos casos más, con la misma validez y legitimidad: ninguna. La creencia popular, la tradición, la herencia de valores, la educación, la historia... Bases tan sólidas como un castillo de arena. Muchas de sus torres han caído, sí, pero el polvo permanece, intentando alzarse de nuevo con los mismos argumentos, los mismos pilares derruídos que una sociedad con síndrome de Diógenes se niega a tirar.
Es hora de recoger la basura, esta basura que no se debería reciclar. Sin embargo, Algunas de estas personas se niegan a deshacerse de ella, y muchas otras comienzan a acumularla. Gente oprimida que quiere oprimir. El levantamiento de otro castillo de arena, tan endeble como el enemigo. Una guerra de falsos valores, de falsas creencias y de falsos motivos.
¿Y con qué intención? Oprimir, algo carente de sentido.
FIN.